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Manejo Fisioterapéutico y de Rehabilitación Oncológica en Pacientes con Disección Axilar
La Pandemia actual nos ha hecho replantearnos nuestras formas de trabajo múltiples veces. Los horarios, cargas laborales, posturas en el trabajo y nivel de estrés han fluctuado en los últimos dos años, para bien y para mal. Recientemente hemos identificado que hay que hacer un balance entre el trabajo y el tiempo personal, para optimizar el tiempo y mantener nuestra salud física, emocional y mental.
Para alcanzar este balance les presentamos 5 consejos:
- Mantener los hábitos saludables que hemos alcanzado. Ya sea el consumo de más agua, ingesta de frutas, inclusión de tiempos de merienda en la rutina, etc., cualquier hábito positivo y saludable que hayamos alcanzado mantengámoslo.
- Si dentro de la rutina logramos hacer tiempo para algún pasatiempo o actividad fuera de lo común, también mantengámosla. Los espacios de esparcimiento también nos ayudan a la salud mental.
- Fomentemos nuevos espacios de trabajo (y por esto nos referimos a lugares o espacios físicos) con armonía y salud. Cambiemos o mejoremos lo que podamos cambiar, por ejemplo la iluminación de nuestro escritorio con una lámpara; reduzcamos la cantidad de distractores en nuestro escritorio, agreguemos detalles alegres como plantas o fotografías.
- Realizar pausas activas en el puesto de trabajo. Las pausas activas son espacios durante la jornada, donde cada 2-3 horas de trabajo continuo hacemos pausa para realizar estiramientos y ejercicios en la oficina. Estos ejercicios usualmente trabajan estiramientos de cuello, espalda y piernas.
- Finalmente, busca sentirte seguro en este nuevo cambio, intenta dialogar con los encargados en tu puesto sobre los cambios paulatinos entre presencialidad y virtualidad; mantén una comunicación abierta sobre disconformidades en cuanto al estrés laboral, relaciones laborales y otros factores que puedan impactar nuestro desempeño en la empresa o que lleguen a causar un impacto negativo en nosotros.
Recordemos que el estrés también tiene una fuerte repercusión a nivel físico y puede contribuir en múltiples trastornos, desde un dolor de espalda hasta daños sistémicos como presión alta.
Identifiquemos de forma temprana cambios negativos y prevengamos con estos consejos mostrados, las conductas que no deseamos.