Esta semana tuvimos la oportunidad de compartir con colegas de Chile, esto en el marco de la ponencia “Actualización de las recomendaciones de ejercicio físico en personas con diagnóstico de cáncer” dictada por la especialista en Kinesiología Oncológica Karol Ramírez, con quien hemos tenido la dicha de compartir a nivel académico y profesional en diversas ocasiones. En el contexto de la ponencia resaltamos 8 de las recomendaciones actuales de ejercicio físico en personas con cáncer, estas son:
1. Las personas que inician programas de ejercicio y, aún más si son programas previos al inicio del tratamiento (cirugía, quimioterapia, etc.), tienen una mayor capacidad funcional física en comparación con sujetos que no se hayan adherido a estos programas.
2. Procesos de evaluación e intervención de ejercicio físico en pacientes con tumores sólidos, en un rango de dos a seis semanas a partir del diagnóstico, conllevan a una evaluación más clara de la funcionalidad física de cada paciente antes de iniciar tratamiento oncológico; permitiendo identificar deterioros, reducir complicaciones y agresividad del tratamiento.
3. En evaluaciones o pruebas funcionales en las cuales la persona realiza ejercicio físico supervisado y controlado, se ha evidenciado que los pacientes que realizan intervenciones previas (prehabilitación) al inicio del tratamiento oncológico arrojan mejores resultados a nivel físico, en contraste con los pacientes que no reciben intervenciones de ejercicio previo.
4. Conociendo todas las fases de tratamiento bajo las cuales pueden estar sometidos los pacientes oncológicos, ej. cirugía, radioterapia, quimioterapia, podemos establecer seguimientos y procesos rehabilitadores antes del inicio de cada una de estas fases, obteniendo siempre resultados favorecedores para la persona.
5. Basándonos en el tratamiento que llevará el paciente (punto 4.) podemos identificar el riesgo físico al cual estará sometido el paciente y, a partir de esto guiar el seguimiento que debe tener el mismo, dando continuidad bajo todo el tratamiento.
6. Uno de los aspectos principales a los que se enfrentan nuestros pacientes es el cambio en la calidad de vida o la percepción de la calidad de vida, bajo esta idea, podemos aplicar cuestionarios específicos para el seguimiento o los cambios percibidos en calidad de vida.
7. Las intervenciones fisioterapéuticas, de rehabilitación, prehabilitación y ejercicio físico buscan promover, finalmente, estilos de vida saludables, en al menos un rango de 2 a 5 años posteriores a la detección o diagnóstico de cáncer.
8. Ultimadamente, la meta es lograr una mayor conciencia en nuestros pacientes, mejorar su auto cuidado y su capacidad de detección de cambios a lo largo del tratamiento. Estas estrategias nos permiten detectar de manera oportuna posibles complicaciones producto del tratamiento oncológico, como inflamación, dolor, rigidez, lesiones en piel, alteración de la sensibilidad, limitación funcional, fatiga, entre otras.
Nuestro personal se encuentra altamente capacitado en el manejo previo y posterior a cada tratamiento oncológico. Ofrecemos un acompañamiento terapéutico que guía a nuestros pacientes hacia una recuperación óptima y completamente funcional para nuestros pacientes.