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Prehabilitación oncológica multimodal

Escrito por María José Ramirez | Jan 28, 2026 3:05:37 PM

Preparar al paciente antes de tratar la enfermedad

La oncología contemporánea ha experimentado una transformación profunda en las últimas décadas. Ya no se centra únicamente en erradicar el tumor, sino en abordar al paciente de manera integral, considerando su estado físico, emocional y social. En este contexto surge con fuerza el concepto de prehabilitación oncológica multimodal, una estrategia que busca preparar al paciente antes de iniciar tratamientos como la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia, con el fin de mejorar su tolerancia terapéutica y sus resultados clínicos.

Tradicionalmente, las intervenciones de rehabilitación se implementaban después de los tratamientos oncológicos, cuando el paciente ya presentaba secuelas funcionales, fatiga intensa o deterioro nutricional. Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra que intervenir de forma anticipada puede marcar una diferencia significativa. La prehabilitación se concibe como una ventana de oportunidad entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento, en la que es posible fortalecer las reservas físicas y psicológicas del paciente.

La prehabilitación oncológica multimodal se apoya en tres pilares fundamentales: el ejercicio físico adaptado, la optimización nutricional y el apoyo psicológico. Estos componentes no actúan de forma aislada, sino que se potencian entre sí, generando un efecto sinérgico que prepara al organismo y a la mente para afrontar el estrés biológico y emocional que implican los tratamientos contra el cáncer.

El ejercicio físico en la prehabilitación oncológica se prescribe de manera individualizada, teniendo en cuenta el tipo de cáncer, el estado funcional previo, la edad y las comorbilidades del paciente. Programas que combinan ejercicio aeróbico, entrenamiento de fuerza y trabajo de movilidad han demostrado mejorar la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y la resistencia, factores clave para reducir complicaciones quirúrgicas y acelerar la recuperación. Por ejemplo, pacientes con cáncer colorrectal que realizaron programas de ejercicio supervisado antes de la cirugía presentaron estancias hospitalarias más cortas y menor incidencia de complicaciones postoperatorias.



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La nutrición constituye otro eje esencial de la prehabilitación. Muchos pacientes oncológicos llegan al diagnóstico con pérdida de peso, sarcopenia o deficiencias nutricionales que pueden agravarse durante el tratamiento. La intervención nutricional temprana permite corregir estos déficits, asegurar un adecuado aporte proteico y energético, y modular la respuesta inflamatoria. Un caso frecuente es el de pacientes con cáncer de cabeza y cuello, en quienes la optimización nutricional previa ha demostrado mejorar la cicatrización y reducir la interrupción de los tratamientos por toxicidad.

El componente psicológico, a menudo subestimado, es igualmente determinante. El diagnóstico de cáncer suele generar ansiedad, depresión e incertidumbre, estados emocionales que influyen negativamente en la adherencia terapéutica y en la percepción de la calidad de vida. A través de apoyo psicológico, técnicas de manejo del estrés y psicoeducación, la prehabilitación ayuda al paciente a desarrollar herramientas de afrontamiento más eficaces. Un ejemplo claro se observa en pacientes sometidos a quimioterapia, quienes, al recibir acompañamiento psicológico previo, reportan menor fatiga percibida y mayor sensación de control sobre su proceso de enfermedad.

La implementación de programas de prehabilitación oncológica multimodal requiere un enfoque interdisciplinario. Profesionales de la actividad física, nutricionistas, psicólogos y médicos trabajan de forma coordinada para diseñar planes personalizados y seguros. En este ámbito, centros como Sensus Rehabilitación y Fisioterapia se posicionan como referentes al brindar servicios integrales de prehabilitación oncológica, adaptados a las necesidades específicas de cada paciente y basados en la evidencia científica más actual.

En la práctica clínica, los beneficios de la prehabilitación se reflejan no solo en parámetros físicos, sino también en la vivencia global del proceso oncológico. Pacientes que llegan más fuertes y preparados a sus tratamientos suelen experimentar menos interrupciones terapéuticas, mejor recuperación funcional y una percepción más positiva de su calidad de vida. Incluso en contextos donde el pronóstico es reservado, la prehabilitación aporta dignidad, autonomía y bienestar al paciente.

En conclusión, la prehabilitación oncológica multimodal representa un cambio de paradigma en el abordaje del cáncer. Pasar de un modelo reactivo a uno proactivo permite optimizar el estado funcional del paciente antes de enfrentar tratamientos altamente demandantes. El ejercicio físico, la nutrición y el apoyo psicológico, integrados de manera coherente, constituyen herramientas poderosas para mejorar los resultados clínicos y humanos de la atención oncológica.

A medida que la oncología continúa evolucionando, la prehabilitación se perfila como un estándar de cuidado cada vez más necesario. Iniciativas como las desarrolladas por SensusCR demuestran que es posible acompañar al paciente desde el inicio de su camino, no solo tratando la enfermedad, sino fortaleciendo a la persona que la enfrenta. Preparar antes de tratar no es solo una estrategia clínica, sino una visión más humana y efectiva de la salud.