El inicio del tratamiento oncológico marca el comienzo de un desafío que para muchos pacientes es tan difícil como la propia enfermedad: la fatiga. Las guías ASCO-SIO 2024 ofrecen un mapa claro de qué intervenciones funcionan —y cuáles no— durante esta etapa crítica.
Con 17 ECAs (N=2,606), el ejercicio representa el área con mayor volumen de investigación. Los hallazgos son consistentes: tanto el entrenamiento aeróbico como el de resistencia, o la combinación de ambos, reducen la severidad de la FRC. No se encontraron diferencias significativas entre alta y baja-moderada intensidad en la mayoría de los ensayos, lo que otorga flexibilidad clínica para adaptar la prescripción a cada paciente.
| Modalidad | Frecuencia | Evidencia |
| Aeróbico moderado | ≥ 3 sesiones/semana | Eficacia demostrada (ACSM 2019) |
| Aeróbico + resistencia | 2–3 sesiones/semana | Eficacia demostrada (ACSM 2019) |
| Resistencia sola | 2 sesiones/semana | Eficacia demostrada (ACSM 2019) |
La TCC reconoce que, si bien la fatiga es desencadenada por el cáncer y su tratamiento, las estrategias cognitivas y conductuales del paciente juegan un papel fundamental en su severidad y persistencia. No se trata de que la fatiga 'esté en la cabeza del paciente', sino de que las respuestas maladaptativas —como la catastrofización— la perpetúan. Los programas de mindfulness (especialmente MBSR de 8 semanas) mostraron beneficio consistente en los tres ECAs identificados, con mejoras que alcanzaron su pico al mes post-intervención y se mantuvieron estables. La disponibilidad creciente de versiones online de estos programas amplía significativamente su accesibilidad